OBJETIVOS DEL BLOG

Mi objetivo en este blog, es exponer las ideas que me parecen mas interesantes, tanto mias como de otras personas, con el fin de que alguna mente privilegiada pueda inspirarse de estas "locuras del pensamiento". Algunas, la mayoria, son meras hipotesis, no demostradas, pero si muy meditadas y planteadas, apoyandose en descubrimientos que ya están demostrados. Pienso que pensar, valga la redundancia, es un arte. Y la imaginación otro mayor. Unir estas dos al servicio de la creatividad de otros es lo que pretendo en este espacio. Ademas, expondré obras artisticas en todas las disciplinas, de amigos y propias, ya que el arte en si es una gran reflexión sobre todo lo que la vida nos ofrece.

Un saludo, y disfruten...




martes 5 de mayo de 2009

Crítica sobre el vanguardismo artistico (Música)

Edgar Ordoñez, amigo y buen compositor Bogotáno me escribía una reflexión critica acerca de la música contemporanea, que con permiso suyo os muestro a continuación. Pienso que esto se puede trasladar perfectamente a cualquier tipo de arte contemporaneo. Para quien no sepa que es la música dodecafónica, (miradlo en Wikipedia :)resumiendo es la música que rompe todas las reglas armonicas y disonantes, se supone que en ella, toda nota tiene importancia, no existen acordes, ni melodia... Es toda una trama de intelectualidad que se quiere despojar de los sentimientos y que se ha impuesto hoy en dia ante otros tipos de música, que han quedado relegadas a las peliculas y a la música de diseño puramente comercial. Trasladado al resto del arte contemporáneo, imaginad cualquier cuadro con una silla clavada, que representa cualquier concepto abstracto o no:

"Un signo de la modernidad, de la modernidad occidental expresada en las vanguardias artísticas, parece ser la negación a toda costa de toda expresión de los sentimientos. Es curioso, Stravinsky, cuya música me parece tremendamente expresiva y emocional, decía que la música es incapaz de transmitir sentimientos. Si estaba convencido de ello, supongo que era incapaz de ser tocado por las tremendas cargas emotivas de su obra (nada más escucha el concierto para violín, una de las obras modernas más expresivas que he escuchado en mi vida; y para qué mencionar la Consagración de la Primavera, El beso del hada o El canto del ruiseñor y el mismo Pájaro de Fuego...). Esa frialdad la explotaron mejor los de la Escuela de Viena, sobre todo ese romántico tardío que fue Shöenberg, pero supongo que muy a pesar de sí mismo, traicionándose, negando su propia naturaleza, que se expresa claramente en La noche transfigurada, una obra tonal que, qué ironía, supera en "popularidad" a toda su producción dodecafónica. Los compositores que se opusieron al serialismo, a ese principio rector netamente intelectualista basado en reglas estáticas y que sobreponía al resultado el respeto a las reglas, compositores como el mismo Stravinsky, Bartok, Prokofiev, y otros "forzados" a ser conservadores, como Shostakovich, muestran sin pudor escenas conmovedoras, pintan paisajes sobrecogedores, que hablan o acuden directamente a la capacidad de sentir de los oyentes. Pero el exacerbado intelectualismo europeo de esa época parece haber sentido vergüenza por la expresión sentimental. Era el tiempo del futurismo en Italia, del elogio de las máquinas, de la fe ciega en el progreso sin límites que podía derivar de la ciencia y de la tecnología. Ese vicio sigue presente en las últimas vanguardias: una triada mayor o menor se evitan a toda costa, porque reflejan sentimientos... Pero después de haber pasado por las dos guerras mundiales del siglo XX, y por las espantosas guerras colonialistas, cuyo mejor símbolo es la de Vietnam, por los peores horrores, ¿cómo podemos decir que nos hemos insensibilizado, cómo pretendemos posar de máquinas sin sentimientos?
La música es el arte más presente y requerido en todo el mundo. Pero no esa versión ultraintelectualista y vergonzante producida por la Europa de principios y mediados del siglo XX, no la regida por leyes de hierro que más que por un músico parecían dictadas por un alter ego de Hitler, sino una modalidad sensual, alegre, llena de vida, que las posturas académica y ultraintelectuales miran con desprecio: la música popular. Las hay de todas las calañas, unas netamente comerciales, otras simplemente nativas, pero todas cantan a la vida y a los sentimientos. No más misas fúnebres, no más réquiems, no más música de laboratorio, no mas seudociencia disfrazada de arte, no más ruidos indiferenciables compuestos para gusto de snobs, no más música frígida... Eso es lo que claman todos los humanos que buscan por todos los rincones del planeta más y más música. ¿Qué tiene de malo acudir a los sentimientos, si nacen de nuestra más profunda naturleza, si son nuestro más fuerte motivo para seguir vivos, para sentir que la vida vale la pena, si es de allí de donde nace nuestra primera intención de hacer arte? La música que nació con shoenberg sepultó esa dimensión humana y puso una pesada lápida en esa tumba para recordar a todo el que osara buscar allí, que no había nada recuperable en ese nicho, o que de él sólo se podía extraer carroña.
Esa quizá sea otra pregunta que debería proponerse todo compositor: ¿sirve de algo un arte que renuncia a los sentimientos? o ¿puede haber un arte de valor que renuncie a la expresión de sentimientos?"

Edgar Ordoñez,

Aqui os dejo una obra suya:

1 comentarios:

Gorka dijo...

Cualquier obra de arte ha de provocar sentimientos. Si solo vemos la "matematica" en la pintura, en la musica..... no avanzamos.
Si una obra musical te hace sentirte alegre, saltar, bailar o llorar, no debiera importar lo matematicamente correcta que pudiera ser.
Buena reflexion Edgar y David (p. supuesto)
Salu2